Se dice que los orígenes del Bonsái están en Egipto, allá, Por los años 1490-1468 A.C.  La Reina Hatshepsu que gobernó como un Faraón de la XVIII dinastía,  hiso construir un jardín en Su Palacio para adornar sus balcones y terrazas, desde lejanas tierras transportaron plantas y árboles ornamentales, ya en esa época se tenía conocimiento de técnicas para el cultivo de plantas en  recipientes de piedra o cerámicos, sabían cómo cuidar y mantener la humedad de los sustratos durante el transporte y luego durante el cultivo.

 

Grabados egipcios encontrados, que manifiestan los inicios del Bonsái

 

Los chinos en  los años 221-206 A.C durante la dinastía Tsin, época convulsionada por las guerras de conquista  y luchas permanentes, usaban plantas medicinales para curar  y tratar enfermedades, sembraban en tiestos  estas plantas,   con el objeto de tenerlas siempre disponibles,  además, de  facilitar el transporte  a los sitios de conflicto o pueblos donde se requería  curar las heridas y tratar las enfermedades de la época. Los Chinos,  por esa misma época, incluso desde mucho antes, fabricaban objetos cerámicos denominados “pen” que eran bandejas de barro poco profundas, que en parte, las utilizaban para representar  réplicas de paisajes naturales, en bandejas, esta manifestación artística se conocía como Penjing , posteriormente alrededor de los años 700 D.C. nace un arte denominado Pun-Sai,  que consistía en  técnicas especiales para cultivar árboles enanos autóctonos,  en macetas.  Estos arbolitos   eran trabajados y utilizados por los nobles de la época, lo usaban  como presentes y regalos que se llevaron por toda la China, expandiéndolas hasta el Japón. Los japoneses adoptaron esta práctica y la perfeccionaron, dando inicio al arte del bonsái. La palabra Bonsái fue escrita por primera vez en Kanji (caracteres de la escritura japonesa), por el poeta Rai Sanyo (1780-1832), haciendo referencia a un bonsái estilo  Bunjingi.

El significado de “bonsái” es “árbol en maceta” (bon=bandeja o maceta, sai=árbol),  arte milenario cuyo objetivo es sembrar un árbol en maceta brindándoles todos los componentes necesarios para Su desarrollo tal y como ocurre en su medio natural, actividad, de las más relajantes y gratificantes, en la antigüedad solo practicada por la clase noble oriental.

En Japón el arte del bonsái, fue y es,  práctica común entre los  más altos líderes y autoridades  hasta los campesinos. Ferias anuales, que se conocen desde el siglo XVIII,  se organizaban en Kioto, donde se exponían los tradicionales  Pinos en maceta. El enfoque y  tradición mítica del Bonsái a partir del año 1800 cambia; a una visión de diseño artístico  artesanal, definiendo algunas directrices, estilos y tamaños, se cambia el uso de las fibras de cáñamo por alambres de cobre y hierro para dar forma a los árboles, tal como lo conocemos hoy en día.

En el año 1892 se realizó la primera exhibición formal de Bonsái, llamada Kokufo Bonsai-Ten en el Museo Municipal de la ciudad de Tokio. En el siglo XIX,  los viajeros descubridores del viejo Oriente llevaron el arte del Bonsái a Europa,  en una primera exhibición realizada en Paris en el año de 1878, rompiendo fronteras y expandiéndolo por el mundo.

Bonsái Omiya, cerca de Tokyo,  es la ciudad capital del bonsái en Japón y para el mundo, allí, desde el 2010 está abierto  el primer museo nacional en el mundo dedicado a este arte milenario.

 

 

Imágenes de un vivero de Bonsái en Omiya Bonsai Village

 

En la actualidad, el fácil acceso a la información,  cursos en línea, herramientas  y exposiciones presenciales o virtuales,  han facilitado la difusión de este arte y han sumado significativamente los aficionados, especialmente jóvenes que con un toque moderno, van desarrollando y creando espectaculares mini paisajes y árboles en miniatura excepcionales.