El Bonsái no es una arte difícil o imposible, al contrario de lo que se piensa, es muy fácil, únicamente requiere, voluntad y constancia. El Bonsái no es una especie que crece en la naturaleza. El Bonsái, es el arte de cultivar un árbol en miniatura en una maceta, se lo consigue mediante técnicas de cultivo y poda, el resultado final: cuando lo mires, será fiel reflejo de lo que se puede admirar en la naturaleza.

Proceso de formación de un arbolito en miniatura, 5 años de evolución
La palabra “Bonsai” es de origen japonés y resulta de dos términos: “Bon” que significa Bandeja y “Sai” que significa Cultivo, por lo que en resumen se trata de un cultivo en maceta
- Para iniciarte, debes conseguir una arbolito, no lo tomes de la naturaleza, de preferencia lo puedes encontrar en un vivero local, busca una especie propia de tu zona, es decir que se de bien en el Clima en el cual vives, normalmente lo puedes encontrar como un pre bonsái. Un Pre bonsái es un arbolito joven (de entre 2 a 5 años), de una especie, con potencial para convertirse en Bonsái, sugiero que lo compres de los que vienen en bolsa, Si vives en la sierra; especies como el ciprés, guayacán, duranta o el cotoneaster pueden ser una buena opción para iniciar.
- Consigue una maceta, acorde al tamaño del árbol, al principio vale la pena una macetita algo profunda (maceta de entrenamiento), para que el arbolito, una vez trasplantado cresca bien y puedas disfrutar de su desarrollo. Importante que el contenedor tenga agujeros de drenaje para que el agua salga con facilidad y no se encharque. Al principio no es importante pasar el arbolito a una maceta o contenedor, es mejor esperar a que se acostumbre al nuevo entorno y de apoco irlo trabajando.
- Elige un buen sustrato, muy importante para el momento de pasarle a una maceta, si te es posible consigue akadama y kyriuzuna, de lo contrario consigue un suelo que sea bastante drenante, es decir que deje pasar fácilmente el agua y retenga humedad, la tierra en la que suele venir cultivados lo arbolitos de vivero, por lo general no es buena, nada mas, sirve para mantener la planta hasta la venta.
- Ten en cuenta que al tener un arbolito en maceta asumes el compromiso de brindar a la plantita todo lo que la naturaleza le da, es decir todas las condiciones para que crezca y se desarrolle saludablemente, esto lo logramos ofreciéndole, un sitio bien iluminado, el riego necesario y los nutrientes (abonos), además de evitar y cuidarlo de las plagas y enfermedades.
- Importante entender que un arbolito no lo puedes tener dentro de casa, o, como adorno en la sala, siendo un ser vivo necesita estar al exterior, recibir la luz del sol, experimentar las variaciones del clima y la luz, factores que son determinantes en el desarrollo de una planta viva
- Ya en este punto la sugerencia es que investigues sobre la especie que has adquirido y busques información sobre los cuidados que necesita, investiga también sobre las técnicas para hacer bonsái. Participar en talleres y compartir con otros aficionados o profesionales del Bonsái ayuda mucho en el aprendizaje.
Si ya tienes el arbolito, mientras te informas e investigas, lo mínimo, es que no descuides del riego, échale agüita cuando veas que el sustrato (suelo en el que está sembrado) ha empezado a secar, en promedio el riego resulta ser 2 veces por semana y lo más importante; debe estar al exterior a pleno sol. Conforme vayas ganado conocimiento y experiencia podrás entender cómo cuidar mejor Tus arbolitos siendo muy satisfactorio, emocionante y gratificante ver los resultados de Tu trabajo, esfuerzo y constancia.

Arbolito añoso de vivero, en proceso de convertirlo en un Bonsái
El trabajo de un Bonsái nunca termina, disfrutamos mucho durante el proceso de cuidar y formarlo. Ya con algo de experiencia y con el objeto de acortar el proceso de formar un bonsái, podemos conseguir arbolitos añosos que nos permita lograr un arbolito en miniatura en poco tiempo. Los arboles viven muchos años, algunas especies son muy longevas, por lo que una generación de las nuestras, no basta para cuidarlos, razón que motiva asegurar el relevo, pensando en el futuro del árbol.