Al ser el Bonsái un arte antiquísimo, procedente de un país con una cultura muy diferente a la nuestra, con un alto sentido místico y un grandísimo respeto por todo ser vivo, siempre se ha visto envuelto en una serie de mitos y rumores, procedentes del desconocimiento.

 

 

MITO.- Son árboles enanos recogidos en las montañas de Japón

REALIDAD.- Cualquier árbol leñoso se puede hacer Bonsái, Bonsái es la técnica de reducir un árbol para mantenerlo en el tamaño por nosotros deseado y poderlo poner en una vasija este árbol, deberá tener un diseño y cumplir algunas reglas.

MITO.- Para obtener un Bonsái hay que plantar semillas de Bonsái.
REALIDAD.- Si plantamos una semilla de un árbol Bonsái y la dejamos en la tierra se convertirá en un árbol normal. Ya se ha dicho no existen arboles Bonsái por lo tanto tampoco semillas de bonsai.

MITO.- Por el secretismo que se ha tenido en este arte, y el halo místico en el que siempre se ha envuelto, se cree que el Bonsái es algo muy delicado. Algo casi de carácter religioso.
REALIDAD.- La verdad es que solo se han ocultado sus técnicas, como se ocultaron con anterioridad, otros ritos y costumbres japonesas, no nos olvidemos que han estado más de 1.000 años encerrados en sus costumbres y que casi nadie supo nada de ellos. HOY en DIA sus técnicas están en manos de casi todo el mundo.

MITO.- El Bonsái es para personas muy avanzadas y experimentadas, por la alta sociedad, emperadores, eruditos, también por la nobleza y los Samuráis.
REALIDAD.- Si le quitamos ese secretismo y ese halo misterioso, el Bonsái solo es una técnica de cultivo, en la que se mezcla un poco de conocimiento de botánica, algo de diseño y técnicas propias del Bonsái como podas, pinzados, alambrado y trasplantes y sobre todo mucho de sentido común.

MITO.- Al Bonsái (árbol) se le maltrata con alguna de las técnicas empleadas.
REALIDAD.- Un Bonsái es un árbol mejor cuidado, tratado y alimentado que el resto de sus congéneres libres en la naturaleza, pocos árboles libres pueden vivir tantos años como los Bonsái. Dos de las técnicas más criticadas, el trasplante y la poda, junto con el defoliado, si se consulta a expertos en jardinería y se consultara cualquier libro de botánica, sabríamos que sin estas técnica ningún árbol podría resistir mucho tiempo, en la naturaleza la poda es realizada por los animales, comiéndose los tallos recién salidos, la intemperie al deshacerse de las ramas mas débiles o muy viejas y el trasplante no es necesario porque las raíces no tienen contenedor que las retenga y en el campo se pueden extender libremente.

MITO.- Los Bonsái se mueren en un 70 a 90 %.
REALIDAD.- Por desgracia el Bonsái se compra como un adorno para encima de una mesa para el centro del salón pues hace bonito, sin saber que es un ser vivo, y desconociendo no solo su nombre (se compran por ser más o menos bonitos) sin saber cuál sería su hábitat, sus necesidades más elementales de cultivo, sin saber si son arboles perennes o caducos etc etc.

MITO.- Los mejores Bonsái son los que salen de ir al campo o al bosque a recuperarlos del hábitat.
REALIDAD.- No se en otros países, pero en España está completamente prohibido, el sacar árboles del campo, lo prohíbe una ley forestal y hasta para sacar un árbol de una propiedad, hay que obtener un permiso y así y todo deberíamos de plantar al menos dos árboles o semillas en el mismo sitio de donde recuperamos el arbolito.

MITO.- El Bonsái es muy caro, su herramienta y sus libros también.
REALIDAD.- Si queremos comprar un Bonsái digno de la portada de un libro, claro que es caro, el cultivador que lo creó, ha tardado muchos años en su diseño su cuidado y pendiente de sus necesidades, enfermedades y trasplantes.
Las herramientas aun siendo tan sofisticadas, cualquier herramienta de casa (al menos al principio cuando nos estamos iniciando) nos hace el mismo servicio no es verdad que a mejor herramientas mejor Bonsái. Los libros hay muchos, algunos muy bonitos con grandes fotografías de hermosos bonsái que posiblemente jamás podremos tener y hay libros pocos en los que realmente se explican las técnicas.

MITO.- Las clases de Bonsái son caras
REALIDAD.- Evidentemente como en todo, la persona que te da el curso pone a tu disposición los conocimientos adquiridos, a través del tiempo y el estudio, incluso, para realizar esos estudios han tenido que sufragar los gastos derivados de una más o menos larga estancia en Japón bajo la tutela de un gran Maestro. Aunque gracias al trabajo de las diferentes asociaciones y clubs de Bonsái, donde el adquirir conocimientos es mucho mas asequible, este arte se va extendiendo.

 

Cortesia de Julian Lopez (Madrid, España)